La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve la enseñanza de las Habilidades para Vivir. Se ha observado que debido a cambios culturales y de estilos de vida, hay carencias en dichas habilidades en los niños, niñas y jóvenes, sea porque no cuentan con el apoyo para construirlas y reforzarlas o porque los modelos familiares tradicionales no son suficientes ante las demandas y las tensiones de la vida actual.

Según la OMS, las Habilidades para Vivir son las aptitudes necesarias para tener un comportamiento que permita a la persona enfrentar eficazmente las exigencias y los retos de la vida diaria.  Éstas son un conjunto de destrezas que que facilitan que la persona pueda tener una mejor relación consigo misma, con los otros y con el entorno, favoreciendo comportamientos saludables en las esferas física, emocional y cognitiva.

Entre las Habilidades para Vivir que desarrollan en varios de los programas preventivos del consumo de sustancias psicoactivas del  IAFA se encuentran:

El autoconocimiento se refiere al conocimiento de las propias habilidades, expresiones, temores, necesidades, que le permite a la persona saber qué es lo que piensa, por qué actúa de cierta manera y lo que siente.

La comunicación asertiva se refiere a la defensa de los derechos propios, expresando lo que se cree, piensa y siente de manera directa y clara en un momento oportuno y respetando los derechos de las demás personas.

La resolución de conflictos y la toma de decisiones se refiere a un proceso consciente y reflexivo que permite actuar ante las situaciones de difícil manejo en forma asertiva y efectiva.