Tanto la industria de cigarrillos como el consumo producen serios daños al ambiente, de manera tal que el suelo, el aire y el agua se ven seriamente afectados por esta causa.

En países en vías de desarrollo existe una estrecha relación entre el cultivo de tabaco y la tala de árboles.

Al talarlos se modifican las condiciones del suelo, de abastecimiento de agua y suministros de alimentación; se modifican el clima, y el calentamiento global aumenta, aunado a ello, se da la pérdida del hábitat para animales y plantas.

La deforestación produce sequías y también inundaciones y se realiza con tres fines fundamentales:

  • Despeje de la tierra para plantar tabaco: en la selva amazónica brasileña los cultivadores de tabaco talan unos 60 millones de árboles al año.

En Uruguay, el cultivo de tabaco es responsable del 40% de la corta anual que se produce en ese país, ubicándolo entre los países del mundo con mayor impacto ambiental por esta causa.

La tala de tierras forestadas abre paso a la erosión, ya que la pérdida de cubierta vegetal deja el suelo indefenso ante los embates del viento y la lluvia; afectando esto directamente la producción agrícola.

  • Papel para envolver la picadura de tabaco: la producción de este papel es parte del daño ecológico ya que al cortar árboles se disminuye la producción de oxígeno. Las fibras de este son disecadas y blanqueadas con cloro cuyos derivados son sumamente tóxicos.

  • Curado o secado del tabaco: la OMS refiere en su primer informe sobre el impacto ambiental del tabaco publicado en el 2017, que para procesar 300 cigarrillos, se necesita cortar un árbol; como resultado se pierden por año, 3.642,250 hectarias de bosque.

 

Los filtros son tóxicos y tardan en degradarse varios años; por lo que son el tipo de deshecho más encontrado en playas y carreteras.

 

Según Molina Di Palma del IAFA, en Costa Rica se producen aproximadamente 61 toneladas de este tipo de basura al mes, al presumir que cada uno de los fumadores activos que tiene nuestro país, fuma un promedio de 10 cigarrillos al día.

 

La industria tabacalera mundial produce al año unos 10 millones de toneladas de residuos químicos y tóxicos que contaminan el ambiente, además de 2 millones de toneladas de papel, cartón, aluminio, tinta y plástico que se desechan como sobros a la hora de empacar el producto.

  • Aire

 

Se han identificado de 4000 a 5000 componentes químicos compuestos por partículas sólidas y gaseosas altamente tóxicas, algunas de ellas son mutágenas y radioactivas que quedan suspendidas en el ambiente producto del humo exhalado por el fumador.

El humo del tabaco y sus componentes, es un elemento más que se agrega a las sustancias nocivas que afectan plantaciones, depósitos de agua, animales y seres humanos como producto de la lluvia ácida.

  • Agua

 

Evaporización: al reducirse la cubierta vegetal, las capas de agua descienden; con el riesgo de que se sequen los pozos, ríos y manantiales; también las corrientes de agua se ven amenazadas.

 

Sequía: La deforestación produce disminución de los niveles de agua por lo que las tierras no son aptas para la siembra.

 

Aguas subterráneas: Los fertilizantes que se utilizan en las plantaciones de tabaco tienen tóxicos derivados del uranio que se filtran bajo tierra y corren hacia el agua, contaminando además las aguas subterráneas.

 

La OMS refiere que cada año se utilizan 6,4 billones de litros de agua, además de los 40 millones de galones para el riego de las plantaciones de tabaco.