“Consumo drogas y NO puedo parar”

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11 de Ago, 2022

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“Consumo drogas y NO puedo parar”


Consumo de sustancias psicoactivas cambia en las personas la forma de hablar, caminar y vestirse.

Cada vez que atiendo un paciente, por primera vez, con problemática de consumo de sustancias psicoactivas hay una expresión común “consumo drogas, ¡No puedo parar!”.

Esta oportunidad de reconocer el problema es eso; una valiosa oportunidad para escuchar, conocer la realidad de cada persona y ofrecer ayuda. Y es que el consumo de sustancias psicoactivas, conocidas como drogas, ocasionan alteraciones a nivel cerebral, fomentan trastornos cognitivos, sociales, biológicos, espirituales y legales.

Estas sustancias, por mínimo que sea el consumo, ocasionan estímulos cerebrales que generan una gran liberación de sustancias bioquímicas en el cerebro, lo que provoca un estado de placer o satisfacción, reconocido por el cerebro como una respuesta favorable, causante de un aprendizaje positivo de la sustancia, genera una posible repetición del consumo.

La experiencia en cada persona es distinta, pues depende de varios factores de riesgo, que rodean al individuo; tanto en lo social, en lo genético, en la personalidad y puede llevar a una persona a desarrollar dependencia y hace que el consumo sea continuo, demostrando falta de interés en el cuidado personal y su salud física y mental.

¿Qué ocasionan las sustancias psicoactivas?

También es común que las personas consumidoras de sustancias psicoactivas como tabaco, alcohol, marihuana, cocaína, crack y otras, en la mayoría de las veces se vuelven irresponsables, perdida de autocontrol, conducta más agresiva o poca tolerancia con los demás, conlleva a tener problemas con los jefes, las madres, los padres, los profesores y algo muy común es el mal manejo del dinero. Estos cambios en el comportamiento, se pueden ver en etapas tempranas del consumo, manifestándose en diversas formas, esto, según el tipo de sustancia que se utilice.

A nivel general se presentan cambios como; irritabilidad, búsqueda de excusas para salir y poder consumir, problemas para compartir en familia, inconvenientes en el trabajo o estudio, cambios en la forma de hablar, caminar y vestirse.

Desarrollo de Síndrome de Supresión:

La persona suele manifestar que ha estado consumiendo para poder llegar a sentirse bien ya que, al dejar el consumo, siente una gran cantidad de señales o manifestaciones que le hacen sentirse mal, esto no le sucedía cuando empezaba el camino por el consumo de sustancias. La dependencia a cierta sustancia, puede, desarrollarse en el organismo por diversos factores como el tiempo, consumo más frecuente y factores de riesgo de la persona, el cambio más significativo es, la necesidad de consumir más y más para evitar los síntomas del no consumo, lo que en salud se conoce como Síndrome Supresión.

En la etapa de Síndrome de Supresión es donde la irritabilidad aumenta, se presentan situaciones de riesgo, empiezan a incumplir las tareas, evadir las responsabilidades y puede llevar a presentar ausencias en el trabajo, en el estudio y posponer la práctica de las actividades deportivas y recreativas.

A medida que evoluciona el consumo, la persona y sus seres queridos sufren diferencias, problemas y situaciones desgastantes para todas las personas que desgastan el seno familiar y por ende la convivencia. Es común que en las redes sociales del IAFA las personas comentan las distintas situaciones que enfrentan cuando hay una persona consumidora en la familia.

“Tengo un hermano que me roba la comida, la ropa, la plata y pelea con los más chicos… hasta las tenis me vendió”.

“Mi pareja empezó a consumir drogas y de repente se desaparecía la leche, los pañales, la ropita del bebé…los colados los vendía”.

La necesidad del consumo es mayor que la posibilidad de abstenerse del consumo, no se puede parar y la dependencia se vuelve incontrolable. Al ver la situación familiar que se deteriora, se agudiza, se indispone, es necesario ofrecer a las personas consumidoras y a sus familias, acompañamiento, asesoría y ayuda para poder elaborar un plan de tratamiento para la persona. Este plan de tratamiento, debe ser bajo los objetivos que tenga la persona que consume, guiado por el profesional que lo está valorando y tomando en cuenta la posición de la familia.

Recuperación de la persona:

Se realiza la valoración clínica y cognitiva, se estabiliza en forma gradual y logrando un control adecuado de los síntomas del síndrome de supresión. Esto puede ser en forma ambulatoria o de internamiento, dependiendo la valoración.

Posteriormente cuando la persona ha superado el síndrome de supresión, se trabaja con la persona acompañándola y guiándola en busca de estrategias para evitar de nuevo el consumo (Prevención de Recaídas).

Se trabaja, con la persona consumidora y con la familia, la consolidación de los cambios realizados, para continuar con sus proyectos de vida. Se trabaja en objetivos claros y sencillos, fáciles de cumplir y observables en corto periodo de tiempo.

El Instituto sobre alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) dispone de 14 centros de Atención Integral en Drogas ubicados de puerto a puerto y de frontera a frontera, además del Proceso de Atención a Pacientes en las oficinas centrales del IAFA en San Pedro de Montes de Oca y Casa JAGUAR (centro especializado de atención de personas menores de edad).

– FINAL DEL ARTÍCULO

Por | José Luis Valverde Araya

Correo electrónico: [email protected]

Fecha de Publicación:
11/08/2022
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