“En tabaquismo trabajamos desde varias aristas, una de ellas es la preparación psicológica, pues necesitamos que las personas quieran dejar de fumar y sepan que no existe una varita mágica. Iniciamos aplicando un test de dependencia a la nicotina así como de ansiedad, depresión y consumo de otras drogas. Ya con la historia clínica hecha, empezamos un tratamiento personalizado que incluye estrategias sugeridas y propias”, explica Yanuba Sánchez, adictóloga del IAFA.

Antes de tomar la deci­sión definitiva, es importan­te que los interesados revisen detenida­mente las conse­cuencias que produce el cigarrillo, las ventajas que tendrán al dejar de fumar y se preparen para actuar. Un plan estratégico aumentará las posibilida­des de éxito.

“Hay quienes tienen una alta adicción a la nicotina, pero están tan motivados con el proceso que lo dejan más rápido y con menos efectos secundarios que quienes presentan consumos bajo, pero por situaciones psicológicas están pegados al tabaco”, agrega Sánchez.

“El enorme poder adictivo de la ni­cotina, sus efectos físi­cos y psicológicos, la publicidad, bajo costo y modelaje, entre otras cosas, favorece la conducta aditiva y su mante­nimiento. Sin embargo, en el momento en que una persona se preocu­pa por su calidad de vida y ejerce un mayor control sobre sus actos, estará en mejores condiciones para mantenerse en abstinencia”, afirma el doctor Luis Eduardo Sandí, director de la institución.

Métodos para dejar de fumar

Existen muchos métodos para de­jar el cigarrillo; sin embargo, lo más efectivo es el cese abrupto combi­nado con múltiples estrategias. A más estrategias y mayor intensi­dad, mejores son los resultados.

“Al dejar de fumar se experimen­ta un síndrome de abstinencia a la nicotina, resultado de la sus­pensión o ausencia súbita de la nicotina en el cerebro, el cual está acostumbrado a su presen­cia. Este síndrome es más intenso en las primeras dos semanas, luego disminuye paulatinamente hasta desaparecer por completo, y puede ser aliviado con terapia de reemplazo nicotínica o medicación no nicotínica, cuan­do la dependencia es alta”, agrega Sandí.

Las principales manifestaciones de este síndrome son: fluctuación del estado de ánimo, dificultad para concentrarse, inquietud, ingesta excesiva de alimentos, sudoración, decaimiento, malestar gastrointestinal, depresión, palpitaciones, fatiga, mareos, dolor de cabeza, insidia (irresistible deseo de consumir) e insomnio.

¿Qué hacer ANTES de dejar de fumar?

Antes de dejar de fumar es conveniente estar en la mejor disposición de hacerlo y crear las condicio­nes idóneas para enfrentar la conducta no tabaquista.

  1. Fije una fecha precisa en que va a dejar de fumar, es conveniente que sea significativa para usted (cumpleaños de alguien, aniversario de bodas, nacimiento de un hijo).
  2. Elimine de su casa, carro o área de trabajo todo estímulo al fumado (cigarrillos, ceniceros, objetos olorosos a cigarro).
  3. Evite el contacto con fumadores.
  4. Empiece a hacer ejercicios.
  5. Practique ejercicios de respiración, 3-4 inhalaciones profundas y aspiraciones lentas para realizar cuando le aparezca la insidia.
  6. Reduzca aquellas situaciones que lo ponen muy tenso.
  7. Hable con su familia y compañeros respecto a su decisión y busque apoyo de ellos.
  8. Establezca contacto con un exfumador para que lo apoye (apadrine) en su esfuerzo.
  9. Planee cómo enfrentar situaciones en que le ofrezcan cigarrillos. Aprenda a decir “no”.
  10. Planee una serie de estrategias para bloquear el cigarrillo en aquellas situaciones muy arraigadas a su estilo de vida.
  11. Inicié el uso de medicamentos específicos para dejar de fumar (anfebutamona).

¿Quiere motivarse? Visite nuestra página que acompaña a muchas personas en este proceso: El Club de los Vencedores

¿Qué hacer cuando se deja de fumar? 

A continua­ción se presentan algunas estrate­gias que han sido de mucha ayuda a los fumadores al dejar de fumar. Lo ideal es que cada quien in­vestigue y aumente la lista.

  1. Terapia de reemplazo: El uso de chicle o parches de nicotina aumenta al doble la posibilidad de éxi­to en el cese.
  2. Continué con el uso de medi­camentos no nicotínicos, de acuerdo al plazo recomendado.
  3. Cuando aparezca la insidia, llame a un exfumador, a su te­rapeuta o a su padrino, respire profundamente cuatro veces, y salga a caminar.
  4. Utilice sustitutos orales para satisfacer la costumbre de te­ner algo en la boca. Emplee de preferencia alimentos áci­dos como: naranja, limón, eu­calipto, chicles, vegetales.
  5. Para bloquear la necesidad de tener algo en la mano, tenga a su alcance sustitutos manua­les para escribir, dibujar, tejer.
  1. Tenga un sustituto para el efecto estimulante, empiece una rutina de ejercicios de acuerdo con su capacidad.
  2. Prepárese para bloquear los pensamientos positivos o experiencias placenteras relacionadas con el cigarrillo.
  3. Evite racionalizaciones para recaer, no se engañe pensan­do que “de algo tengo que morir­me”.
  4. No se desespere. Lo que siente pasará pronto y cada día será menos.
  5. Valore diariamente los cam­bios positivos que obtendrá al dejar de fu­mar.
  6. Manténgase alerta permanen­temente. La meta es la absti­nencia total y debe estar muy pendiente de no probarlo.

En este vídeo le explicamos ¿Cómo evitar volver a fumar si siente deseos de volver a hacerlo?

Algunas cosas que no se deben hacer

Aunque existe un deseo de dejar de fumar, los mecanismos que median son tan intensos que se utilizan una serie de alternativas, muchas veces inconscientes, para continuar fumando. Este atento a no realizar las siguientes maniobras:

  1. Reducir la cantidad de cigarrillos: quienes hacen esto, rápida­mente vuelven a la cantidad inicial y lo que hacen es pro­longar la angustia del cambio.
  2. Cambiar la marca del cigarrillo: el fumador busca determina­dos niveles de nicotina en la sangre y lo logrará sin impor­tar la marca de cigarrillo.
  3. Cambiar a pipa u otra forma de fumado: no importa la vía de adminis­tración, la droga es la misma.
  4. Actuar automáticamente: hay que analizar y criticar cada una de las actuaciones; pregúntese qué beneficios representa lo que hace y si no hay ninguno, no lo haga.
  5. No piense que no puede: si lo ha intentado y no ha podido es que hay otras cosas más que hacer. La mayoría de los fumadores lo ha dejado des­pués de varios intentos.
  6. No se preocupe mucho por el aumento de peso: Lo puede reducir con ejercicio y dieta.
  7. No busque soluciones má­gicas: La dependencia al tabaco es tratable y muchas veces se hace necesario ajustar el tratamiento a las características del fumador.


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