El consumo de alcohol en Costa Rica experimenta un patrón de descenso sostenido a lo largo de los últimos veinte años. Sin embargo, los problemas asociados con el abuso persisten y, así como en el pasado, el país experimenta condiciones de riesgo y una afectación importante, en diferentes ámbitos, por el consumo.

Incidencia del consumo de alcohol

En la ronda de 2010, la incidencia del consumo de alcohol fue de 110 por mil habitantes, lo cual equivale a afirmar que de cada mil personas no iniciadas en el período de los 12 meses previos a la realización de la encuesta, 110 empezaron a beber. En los hombres la incidencia fue de 140,8 por mil en tanto en las mujeres de 70,5 por mil. En 2006 se registró un valor de 50 por mil, que representó una reducción significativa en comparación con 2001, 1995 y 1990, de modo que el indicador de 2010 sugiere un regreso al nivel de 2001, el cual fue de 111 por mil individuos.

Edad de inicio

La edad promedio de inicio del consumo se mantiene en los mismos niveles de 2006 y 2001. Esta fue de 17,4 años, con una edad de comienzo significativamente mayor para las mujeres (18,5) en comparación con la de los hombres (16,6). Estos valores para hombres y mujeres tampoco han variado sustancialmente si se les compara con la situación en 2006 y 2001

Consumo problemático de alcohol

Históricamente la investigación local ha permitido establecer una tasa de abuso de alcohol cercana al 40% de las personas, hombres y mujeres en proporciones semejantes, que indicaron haber bebido recientemente (prevalencia de los últimos 12 meses) y una de dependencia en alrededor de un 21% con una clara diferencia entre hombres y mujeres (26% y 12%, respectivamente). La utilización del AUDIT, en los últimos diez años, ha revelado la presencia de un consumo riesgoso (ingesta de cinco o más tragos por ocasión, bajo un patrón semanal) en alrededor de un 14,0% de las personas tomadoras del último año. El consumo perjudicial (informado por personas con sentimientos de culpa por su forma de tomar, por haberse lastimado o por herido a alguien y por haber recibido alguna recomendación para dejar de beber), agrupó a alrededor de un 8,0%, lo que habla de una tasa de ingestión riesgosa y perjudicial de un 22% de los bebedores del último año. La dependencia alcohólica, según resultados del AUDIT se ha detectado en un 4,4% de los individuos que refirieron consumo en los últimos doce meses.