Para Acuña, las celebraciones navideñas y de fin de año están íntimamente relacionadas con el consumo de licor, lo que aumenta el riesgo de una recaída para quien se ha mantenido sobrio o que está en un proceso terapéutico para controlar lo que ya le ha sido diagnosticado como una enfermedad.

“Las presiones son de toda índole las encontramos en la publicidad, con los amigos y familiares en ambientes de fiesta, todo es relajado, hay tiempo de ocio y además la gente tiene más dinero por los aguinaldos. Esto último está clínicamente comprobado que se convierte en un arma de altísimo peligro porque se puede gastar más para adquirir la bebida”, dice Acuña.

Adicionalmente según comenta la Msc. Silvia Pereira, Trabajadora Social del Servicio de Desintoxicación de Atención a Pacientes del IAFA, los factores de riesgo suelen acumularse en esta época ya que se desencadenan otras circunstancias que inducen a las personas al consumo del alcohol como los conflictos familiares, el sentimiento de soledad, abandono o depresión y hasta por la ausencia de aquellos seres queridos que se cansaron de lidiar con los problemas de alcoholismo del afectado.

Por otra parte, de acuerdo con la experiencia en los centros de atención del IAFA durante el mes de diciembre los pacientes suelen abandonar los procesos de rehabilitación y es en enero cuando se presenta un repunte de personas que habían logrado estar en sobriedad y abstinencia y recae en una situación de alcoholismo.

A modo de ejemplo y según datos del Proceso de Investigación del IAFA, durante enero del 2015 las atenciones brindadas en los servicios del IAFA fueron 1.938 y en diciembre de ese mismo año, 1.217.

El consumo recomendado es cero

Para los especialistas del IAFA el consumo para alguien en proceso de rehabilitación o abstinencia, así haya pasado un mes o muchos años debe ser CERO.

“El sólo “una copita” o una primera copa se puede convertir en un daño real al punto de que la persona recaiga en sus patrones anteriores de consumo y adicción”, comenta Acuña.

Por eso la recomendación principal para familiares y amigos es respetar por sobre todas las cosas la condición de quien tiene problemas con el alcohol y nunca ofrecerle la bebida. No hay ninguna razón que pueda ser válida en estos casos.

A pesar de estar sometidos a un proceso de recuperación o desintoxicación una persona con la enfermedad del alcoholismo sigue sintiendo, ante el ofrecimiento de licor, el deseo real de beber.

Extremar precauciones

Si bien es cierto, los procesos terapéuticos en el IAFA se fundamentan en una atención integral que refuerza la decisión de los pacientes en no reincidir, es importante tomar en cuenta algunas recomendaciones:

  1. Apegarse estrictamente al tratamiento médico y psicológico del proceso de recuperación que sigue el paciente por lo que es importante que asista a sus citas y siga las recomendaciones que se le brinden.
  2. No exponerse a situaciones de riesgo donde el alcohol estará presente como fiestas y reuniones sociales.
  3. Si obligatoriamente tiene que asistir a una fiesta o evento donde habrá licor es recomendable que lo haga por un período corto y preferiblemente acompañado de alguien en quien pueda apoyarse si siente un deseo muy grande de consumir.
  4. Continuar asistiendo a las reuniones de grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos.
  5. Para la familia y los amigos es importante respetar, porque muchos aún a sabiendas de la enfermedad de consumo de alcohol que presenta una persona, le ofrecen la bebida.

Si desea conocer más sobre el tema, puede aplicarse la Autoevaluación sobre Consumo de Alcohol en: http://www.detectalcohol.com/