Este dato lo respalda nuestra Encuesta Nacional en Estudiantes de Secundaria (2015). El estrés, la depresión, son factores importantes que están presentes también en personas menores de edad y que deben ser tratados como enfermedades que son, con igual seriedad como cualquier otra enfermedad que afecte la salud de los jóvenes.

 

“Hemos detectado que si los padres consumen cualquier tipo de sustancia, los niños también lo harán, además de que tienen más fácil acceso”, comentaba el Máster Jesús Méndez, Encargado del Proceso de Investigación de IAFA.

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