“Estoy cansado de estar en las calles. Vine convencido que no quiero más esta vida. Necesito que me ayuden para poder recuperarme de la lesión de mis piernas y por eso les dije que sí me voy a internar” explicó Álvaro Alfaro, quien tiene dos décadas de vivir en las calles, pero desde hace tres años, por un intento de homicidio, no puede movilizarse.

 

Este nuevo capítulo en su vida se dio gracias al apoyo de su padrino, Alejandro Sáenz, un joven universitario que junto con otros compañeros participaron en el evento. “Es la primera vez que participo y me invitaron por medio de la Universidad. Álvaro me contó que le dispararon en la espalda y se va rehabilitar siempre y cuando le ayuden con el problema de las piernas. Él va para el Hogar El Buen Samaritano”. Dicha institución está ubicada en Alajuela y para este evento solo podían recibir a tres personas con problemas de adicción y discapacidad. “

Este es uno de los más de 700 casos que recibieron atención en el evento “San José nos une”, para el cual unieron esfuerzos instituciones como el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), la Municipalidad de San José, el Patronato Nacional de la Infancia y organizaciones sociales como Fundación Lloverá Comida.

Una de las novedades del evento 2017 fue la implementación de una plataforma de registro de cada uno de los habitantes de calle. Esto permitirá llevar por espacio de 18 meses un control del proceso de cada persona que acudió el pasado 6 de agosto en busca de ayuda. “Estamos implementando un software que nos fue donado por una empresa privada para darle seguimiento a las personas en el proceso de reinserción para medir el nivel de éxito, si siguen o no en las calles. Además, se podrá ver el tipo de asistencia que se les ha dado por los distintos equipos interdisciplinarios, especialmente los terapeutas. Estamos apostando por la reinserción en la sociedad y para ello necesitamos el esfuerzo de todos. Invitamos a las empresas a incluir en sus procesos o departamentos de recursos humanos la oportunidad de un empleo para que puedan reconstruir sus vidas” señaló Esteban Blanco de la Fundación Lloverá Comida.

Este esfuerzo se logró con el apoyo de más de 1000 voluntarios, algunos representantes de empresas y otras personas de la organización social. “Aproveché que mi hija venía con la universidad para inscribirme como padrino. Tengo dos jóvenes, uno de ellos es menor de edad, 16 años y que gracias al Patronato Nacional de la Infancia fue intervenido. El otro joven espero que cumpla su promesa de rehabilitarse y dejé las calles” relató Marta Olga Castillo.

Colaboró para esta nota: Laura González Picado, Periodista.