Los opioides, usados médicamente para el control del dolor, poseen efecto analgésico, depresor del sistema nervioso central (CNS), y también tienen el potencial de causar euforia. (1) Su uso continuo puede crear dependencia, que se caracteriza por un fuerte deseo de consumir la sustancia, deterioro de la capacidad para controlar su uso y consumo persistente a pesar de las consecuencias perjudiciales conexas. (2) La dependencia a opioides es una enfermedad crónica, con frecuentes recaídas, asociada con tasas de morbilidad y mortalidad significativamente aumentadas.